lunes, 19 de diciembre de 2011

SACO DE HONGOS Y QUESO EN CALDILLO DE TOMTAE


Para esta receta y como ingrediente especial usé 
Queso Fresco de Chiapas, 
el sabor me sorprendio y le dio un toque acido al platillo.

INGREDIENTES CALDILLO
8 tomates maduros y muy rojos
1 chipotle en adobo 
1/2 litro de caldo de pollo o res
sal en grano y pimienta recien quebrada
aceite de oliva
PROCEDIMIENTO CALDILLO
1.- Se untan los tomates con aceite de oliva, sal y pimienta
2.- Se colocan en una charola y se hornean a 180o C hasta que la piel se queme un poco
3.- Se retira la piel y se licuan con el chipotle hasta quedar muy tersos.
4.- Se calientan en una olla y se agrega caldo poco a poco hasta obtener un caldillo suave, se rectifica la sazón

INGREDIENTES RELLENO SACOS
200 gramos de setas en dados de 1 cm
200 gramos de portobello en dados de 1 cm
200 gramos de champiñon de boton en dados de 1 cm o rebanadas
200 gramos de crimini en dados de 1 cm o laminas
200 gramos de queso fresco 
1 cucharada de Zahatar (condimento Arabe)
C/S Aceite de Oliva
Sal y Pimienta al gusto

PROCEDIMIENTO RELLENO SACOS
1.- En un sartén se calienta el aceite de oliva
2.- Sevan guisando los hongos en orden del mas duro al mas suave
3.- Se salpimienta y se agrega Zahatar
4.- Se continua guisando hasta que el liquido se ha evaporado
5.- Se enfria

INGREDIETES SACOS 
1/2 paquete de pasta Phyllo
300 gramos de mantequilla clarificada

PROCEDIMIENTO SACOS
1.- Se extiende la pasta Phyllo cuidando que no le de el aire, se cortan cuadros de 10 x 10 cm aprox y se tapa con un trapo ligeramente humedo
2.- Se prepara el relleno y se mantiene cerca
3.- Se prepara una charola con tapete de silicon
4.- La mantequilla se coloca en un recipiente de vidrio, se derrite y se deja reposar de tal forma que el sedimento quede en la parte de abajo
5.- Se acerca el queso
6.- Con la ayuda de una brocha, se remoja solo las puntas en la mantequilla cuidando no tocar el sedimento
7.- Se coloca un cuadro de Phyllo sobre una superficie limpia y se barniza con la brocha
8.- Se coloca otro cuadro encima con las esquinas encontradas y se vuelve a barnizar
9.- Asi sucesivamente hasta completar 4 cuadros de pasta Phyllo
8.- Con la ayuda de una cuchara se coloca un poco de hongos, encima un trozo de queso y se cierra el saco presionando suavemente 
9.- Se pasa a una charola y asi sucesivamente hasta terminar
10.- Se hornean a 180o C hasta que los sacos esten dorados

MONTAJE
1.- En un plato semi-ondo se coloca un cucharon de caldillo
2.- con mucho cuidado se monta al centro un saco
3.- Se decora con un poco de cebollin o al gusto



viernes, 2 de diciembre de 2011

ROAST BEEF

Uno de mis tantos platillos favoritos es el Roast Beef, seguramente es porque me fascinan las carnes rojas, no tengo ninguna preferida, cerdo, res, ternera, cordero o cabrito, todas las disfruto. Y en época de invierno el Roast Beef es uno de mis grandes favoritos, esta fotografia esta recortada, la original la pueden encontrar en el recetario "Placeres" de los supermercados "Soriana" y aparecera en su edicion de diciembre de 2011. Ademas de esta receta fui seleccionada para elaborar algunas otras del mismo recetario. 

Quiero compartir con ustedes la receta que elabore para esta sesion fotografica y que además quedo realmente sabroza, cabe destacar que no fué retocada la pieza y tal como se aprecia en la foto quedó el producto final, no usé ningun truco gastronomico para poder lograr la fotgrafia.

INGREDIENTES:
4  Kilos de Roast beef (La pieza de Rib Eye sin hueso, atada con malla flexible)
4   gramos de hojas deLaurel
10 gramos de Pimienta negra entera
50 gramos de Chile güajillo
1 cabeza de Ajo finamente picado
6 gramos de Orégano
250 gramos de Chícharos chinos (puede sustituirse por ejotes)
1 kilo de papa
2 cabezas de ajo (para el puré de Papas)

PROCEDIMIENTO:
1.- Se precalienta el horno a 200º C
2.- Se tritura en el molino de especies, pimienta laurel orégano y chile sin semillas.
3.- Se espolvorea a la carne con un poco de sal y se unta la carne con la mezcla de especies y ajo
4.-  Se coloca la carne en una charola con rejilla y de preferencia que la rejilla quede cruzada al borde de la charola, esto le permitirá al aire caliente pasar tambien por debajo de la carne. Se mete al horno sin tapar para que se selle 15 minutos.
5.-  Se saca del horno, se tapa con papel de aluminio y se clava el termómetro al centro de la carne, se continua horneando a 150º C o 180o C hasta el término deseado. (55º C termino medio o 60º C termino ¾)
6.- Se retira la carne y se cambia de charola, se deja reposar tapada durante 30 minutos
7.- Se retira la malla con unas tijeras y se rebana con cuchillo muy filoso

CHICHAROS
1.- Se  retiran las puntas de los chicharos y se blanquean en agua hirviendo con sal durante 30 segundos, se refrescan en agua con hielos y se fríen con un poco de mantequilla, sal y pimienta

PURE DE PAPA CON AJOS ROSTIZADOS
1.- se elimina el exceso de piel de los ajos y se rebana de la parte de arriba dejando los dientes ligeramte expuestos
2.- Se colocan en una pequeña flanera o ramekin y se chorrean con 2 cucharas de aceite de oliva preferentemente encima del ajo, se agrega sal y pimienta.
3.- se hornean destapados por 20 minutos
4.- las papas se pelan y se cortan en cuartos o sextos, se colocan en una olla y se agrega agua hasta cubrir la superficie de las papas
5.- se hierven hasta consumir el agua yse retiran.
6.- se agregan los dientes de ajo ya sin la piel, un poco de aceite de oliva, sal y pimienta y se machacan muy bien, listo para servir 
ARMADO
En una vianda se coloca la mitad del roast beef entero, las rebanadas de la otra mitad en forma de abanico, se decora con el pure de papa y los chicharos

martes, 1 de noviembre de 2011

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Influencias y orígenes en la cocina norestense


Influencias y orígenes en la cocina norestense

Para comprender la historia e idiosincrasia de un pueblo hay que tomar en cuenta su gastronomía. Analizar con atención los porqués y los cómos de cada región. En el caso del noreste de México, particularmente Monterrey, existen características muy interesantes, a pesar del sentimiento centralista, que supone que México y su gastronomía son buenos hasta el desierto de San Luis. Innumerables ocasiones han sido las que he escuchado referirse a nuestra región como escasa, pobre y sin sabor gastronómico. Claro, si medimos a la cocina norestense con la complejidad barroca de un mole seguramente seguiremos calificando de escasos nuestros sabores.

Sin embargo, tomo en cuenta que los primeros pobladores de estas tierras, extranjeros, desarrollaron un estilo de VIDA INTELIGENTE en todos los sentidos y la cocina no fue la excepción.

Los que llegaron al noreste con un mestizaje de la península ibérica: fugitivos, cristianos nuevos, sefardíes, musulmanes conversos y, además, los tlaxcaltecas aliados a los españoles y tribus no asentadas, pero sí oriundas de estas tierras, nos hacen suponer que esa mezcla ha dado como resultado el estilo de vida de lo que somos hoy. De las costumbres, nos queda la de sembrar en los patios un granado, una higuera y un limón. El granado significa unidad familiar, la higuera la sabiduría y el limón la resignación.

También tenemos la tradición de curar con huevos y alumbre enfermedades mágicas, tal y como lo hacen en el Talmud, y la obligación del varón de ver por una hermana que no se haya casado.

Mucho se ha dicho acerca de lo desértico de esta región, de la escasez y aridez que obligaron a los primeros pobladores a adoptar un estilo de vida austero. Yo, durante mucho tiempo, los imaginé en harapos, comiendo hierbas y cabrito asado en una zona desolada y semidesértica. No obstante, escribir este artículo me llevó al Archivo Histórico de Monterrey -Colección Miscelánea, Caja 31, Expediente 1- encontrando documentos valiosos, algunos digitalizados y otros transcritos, ya que se encuentran en cuarentena debido a su débil estado.

Mi sorpresa fue conocer acerca de los muchos veneros de agua, agricultura y ganadería que había. Leí y releí imaginando la época y tomé por conclusión que la concepción sobre la escasez era, nuevamente, producto de continuas equiparaciones con el centro y sur del país, y por un momento me sentí frustrada de tanta comparación.

Me permito destacar constantes en las descripciones de los diferentes asentamientos hacia 1854, fueran: villas, haciendas, labores, estancias, entre otros, de lo que ahora conforma la zona metropolitana de Monterrey.

Se habla repetidamente sobre la cosecha de semillas, algodón y la abundante producción de maíz, frijol, caña dulce y fruta, como el zapote prieto, ciruela agria y pitalla blanca. Se hallaban naranjos de diversas especies, limones, limas, cidras, aguacates, duraznos y otros, en bastos terrenos fértiles. Había, además, mucho nopal chico, siendo su tuna de poco gusto, y nopal grande, con tuna que llamaban de Castilla. Con igual abundancia se encontraban en los campos y huertos multitud de yerbas y plantas medicinales, siendo las principales el ruibarbo, ojasen y otros purgantes.

Igualmente existía la cría de ganado de toda especie, ya que se encontraban buenos pastos. Los montes estaban compuestos de chaparrales espesos y abundantes arboledas. En lo alto de la sierra se veían venados, guajolotes, codornices, liebres y conejos. Además, hay muchas menciones a la buena cantidad y calidad del agua, en los ojos, vertientes, veneros y ríos.

Leyendo dichos documentos, ahora pienso que el clima y, sobre todo, las circunstancias obligaron a los diferentes grupos a adaptar y adoptar costumbres nuevas de preparar y disfrutar los alimentos. Estos acontecimientos históricos, que en muchas ocasiones no son tomados en cuenta, hicieron de nuestra región lo que somos hoy, una mezcla de tradiciones, costumbres, estilos de vida y, sobre todo, de gastronomía. Una sociedad que si bien es muy mexicana se distingue del resto del país.

De las costumbres en temas gastronómicos nos queda la preparación de tortillas de harina, los turcos y el gusto por el cabrito; así como el evitar comer carne acompañada de leche. Por ejemplo, el famoso cabrito, asado muy al estilo judío, en salsa de tomate con especias, pero sobre todo la famosa fritada de cabrito, que se prepara en muchos casos con los dentros y la sangre del mismo; aquí es donde la lógica me indicaba, que ante la falta de productos y la infecunda agricultura, había que sacar provecho de TODO y, en este todo, va incluido hasta la sangre. O, podría ser la influencia del centro donde se utiliza en algunas recetas la sangre. Sin embargo, estando tan lejos el centro, lo atribuía más a la necesidad de aprovecharlo todo. Pero ahora, considero que quizá la respuesta se debe a un mestizaje y a la somera libertad con la que vivían en esta región tan apartada.

Otro caso es el asado de puerco, para conservarse ante las inclemencias del tiempo se cocinaba con mucha grasa, la cual se usaba como tapón de vacío. Era común ver las ollas llenas de asado y con una capa de un par de centímetros encima cubriendo el guiso pero sobre todo conservándolo.
Tortillas de harina, un híbrido entre el pan europeo y el pan árabe. Los turcos que hoy conocemos como empanadas rellenas de carne seca, eran originalmente unos conos de masa rellenos de carne de cerdo deshebrada con toques dulces, y se llamaban así haciendo mención a los sombreros en forma de cono que se usaban en algunas culturas de oriente medio.

http://viveinteligente.org/2011/04/influencias-y-origenes-en-la-cocina-noroestense/